Entre el extendido pesimismo racinguista patológico y el optimismo irreverente de unos pocos, es de justicia llegar a un término medio donde, ni todo es blanco, ni todo es negro.
Andan exultantes por Bilbao, con su próxima final Copera; no menos en Gijón, donde su Sporting, tras vencer en Pamplona, se ven con los deberes casi hechos; nadie piensa en Mallorca que ahora, menos ahora, se van a pasar apuros, ni por supuesto en Getafe con esa gran plantilla. Por el sur desde Almería hasta Sevilla, en la ribera del beticismo, pasando por Huelva, tres cuartos de lo mismo, y nadie piensa que alguno de estos equipos vaya a descender en mayo a la Segunda División (ya, ya se que ahora lo llaman Liga Adelante, pero qué quieren que les diga...a mi eso no me suena a fútbol).
Pues si, todos estos equipos, y nuestro Racing, andan entre los 28 y los 31 puntos, con bastante optimismo y pensando que peor lo tienen otros. ¿Por qué entre el racinguismo no impera la sensación de que no estamos tan mal y que tenemos nuestro objetivo al alcance de la mano?. Ni tenemos peor equipo que alguno de los nombrados y, si me apuran, superamos a bastantes de ellos.
No es el momento de que nos entre el vértigo, ni de que cunda el pánico, ni es hora de pasar factura a nadie, ni siquiera es hora, aún, de que se generalice el pesimismo racinguista patológico, del que nos gusta hacer gala. Los de la paparda. No, ahora no.
El domingo nos jugamos un partido que desde el entrenador, pasando por los jugadores, el Consejo de Administración y los periodistas, califican de clave. Interesados en poner dramatismo, se imboca, una vez más, al apoyo de la afición (como si no lo tuvieran siempre y en todo lugar)...pero no está de más que así actúen, para concienciarnos de que este domingo, a partir de las 5, el Racing, nuestro Racing (con bajas importantes) nos necesita a todos optimistas, predispuestos a animar como sabemos hacerlo cuando nos lo proponemos.
Este domingo la Fuente de Cacho tiene que sonar potente, imponente, que los contrarios sientan que no van a poder con nosotros, que les flaqueen las piernas al escuchar la fuerza de nuestras gargantas y la contundencia de nuestro himno oficioso, bufandas al viento extendidas, hombro con hombro, todos a una.
Por nosotros, por vosotros, por el Racing...el domingo una sola voz en verde y blanco.